Baja el cuerpo y aprieta el puño con ojo de enfado.

El hígado y la vesícula biliar se benefician de la realización de esta joya.
El Qi del hígado ensancha el yang y despliega el yin. Se regula la energía generada con los ejercicios precedentes transmitiéndola a los músculos.
El hígado y los ojos están totalmente relacionados, es más, los ojos son los indicativos de como está nuestro hígado. Es por ello que, para que fluya bien la energía al hígado, es muy importante mantener la mirada de enfado en este ejercicio, puesto que nos ayudará a drenar la ira y rabia acumulada, liberando al hígado de todo bloqueo o estancamiento.
Tanto como si expresamos la ira como si no, siempre nos afectará al día a día de la vida. Este ejercicio ayuda a liberar esta ira, con el flujo energético. Estando el hígado más relajado, es más difícil enojarse, o más fácil aceptar el enfado y expresarlo sin dañarnos, ni dañar. Practicar Qigong, ayuda a aceptar las emociones que sentimos sin taparlas, y a expresarlas de forma saludable.
Su ejecución sería de la siguiente manera:


Ejecución: Damos un paso a la izquierda y doblamos las rodillas para adoptar la posición de un jinete. Mantenemos derecha la parte superior del cuerpo, con los muslos paralelos al suelo. Columna recta, sin flexionar las vértebras lumbares. Las rodillas no han de sobrepasar la punta de los pies, de lo contrario podemos hacernos daño. Doblamos los brazos hacia el cuerpo a la altura de la cintura, los puños cerrados con el dorso de la mano hacia abajo y relajados. La vista se dirige hacia el frente, los ojos bien abiertos. Desplegamos el brazo izquierdo hacia el frente mientras apretamos el puño con fuerza (puñetazo), el círculo formado por el pulgar y el índice queda mirando el cielo. El puño apretado con fuerza y la mirada fiera o con ojo de enfado, centrada en un punto imaginario al horizonte. Los músculos de cara, cuello y hombros han de estar relajados, solo tensaremos los ojos al fruncir el ceño y los puños. Abrimos la mano de dentro hacia afuera, para recoger energía, e inmediatamente al regresar, relajamos la mirada y los puños, mientras vamos estirando las rodillas y el brazo regresa a la altura de la cintura. Repetimos el movimiento con el puño derecho.

Respiración: Inspiramos y en el momento empezamos estirando el brazo vamos soltando aire, hasta dar el puñetazo, que seria el punto de máximo vacío. Al abrir la mano y coger energía, vamos inspirando, mientras regresamos el puño hasta llegar a la cintura que seria el punto de máxima inspiración.

Esto se considera una serie completa y se recomienda repetirla de tres a ocho veces de acuerdo a la capacidad física del practicante y a su dominio sobre los movimientos que se ejecutan.

A continuación os dejamos un vídeo para una mejor visualización de la realización del ejercicio:



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